martes, 25 de septiembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Diálogo con el Amauta Wuilmer
Diálogo con el Amauta Wuilmer
Queridos jóvenes, en fecha 11 de septiembre de 2012, día que trae a la memoria la fecha gris
en que le arrebatan la vida uno de los más queridos y entrañables oradores del
siglo XX latinoamericano nuestro siempre presente compañero: Salvador Allende y
en respuesta, a un grupo de interrogantes, formuladas por al Amauta peruano, Wuilmer
E. Guzmán en relación al contenido artístico de la oratoria y su
denominación como arte. Dirigidas a los maestros Waldo Fabián de México y Carlos
Alberto de Cuba se publican en el grupo
jóvenes en espiral un grupo de ideas relacionadas con esta temática.
Por el interés que nuestra juventud tiene
en el tema me he propuesto agrupar los criterios que en torno a él, surjan para
poderlos poner a la disposición de todos trataré siempre de actualizarlos,
corregir su ortografía y redacción así como referenciar las fuentes
bibliográficas en caso de citas textuales o referencias a obras clásicas y autores.
Esta, es la razón por lo que ahora aparecen
en nuestro grupo estas ideas bajo el título: Dialogo con el Amauta Wuilmer.
Carlos Alberto 11 de septiembre de 2012 en Facebook: 6.58 Grupo: Jóvenes en Espiral y C. Oratorio
Personalizado.
Me
gustaría dejar a la consideración de nuestros jóvenes oradores las siguientes
reflexiones. Hechas a partir de varias interrogantes formuladas por el Amauta:
Wilmer E. Guzmán Hermitaño de la hermana patria peruana.
lunes, 25 de junio de 2012
La historia de los movimientos sociales, en
especial; la de los movimientos juveniles en América Latina. Demuestra que
estos, no pocas veces se ha desarrollado al margen de los partidos políticos
tradicionales. Por múltiples razones inician al margen de ellos, lo cual no
significa que sean apolíticos.
¿A cuál posición o interés político responde, Yo soy 132? En mi caso soy un orador de la izquierda jamás lo he disimulado. Soy un revolucionario, un antiimperialista y de todos los movimientos juveniles y revolucionarios que de Norte a Sur de Este a Oeste se yergan, es mi voz.
Hoy México, esa porción de Nuestra América a la que amo entrañablemente y de la cual no puedo estar separado mucho tiempo;necesita en la encrucijada en que se encuentra: definiciones y es hasta este instante, lo que no me parece que tenga el movimiento: Yo soy 132. Las culpas, todas al saco de un mismo partido, la pregunta que me hago es simple: ¿Será así, exactamente así?
¿A dónde queremos ir? Qué queremos hacer, cómo queremos que sean las cosas más allá del 1ro de Julio. Pocos estuvieron con Camila Vallejo el pasado día 14 de junio en la UAM cuando se dirigía al movimiento. ¿Cuántos estarán con los más de 59 millones de pobres que hoy sobreviven en nuestras sierras, selvas, colonias?
Una amiga mexicana me decía que existen aspirantes a presidentes que no hablan inglés. Yo, con el corazón sobre Xaltocan me pregunto, si alguna vez ha sido preocupación que los candidatos hablen el Maya, el Náhuatl o cualquiera de nuestras lenguas originarias. Pues, es de México del país que serán presidentes o presidentas.
Yo soy 132, es joven y aguardo a que se pronuncien sobre, cuan cerca o lejos sueñan estar del Norte que deprecia, hace muros, compra drogas y vende armas o del Sur que mira a México como un hermano valiente que no se raja que resiste, que sabe ser revolucionario.
Hoy México, esa porción de Nuestra América a la que amo entrañablemente y de la cual no puedo estar separado mucho tiempo;necesita en la encrucijada en que se encuentra: definiciones y es hasta este instante, lo que no me parece que tenga el movimiento: Yo soy 132. Las culpas, todas al saco de un mismo partido, la pregunta que me hago es simple: ¿Será así, exactamente así?
¿A dónde queremos ir? Qué queremos hacer, cómo queremos que sean las cosas más allá del 1ro de Julio. Pocos estuvieron con Camila Vallejo el pasado día 14 de junio en la UAM cuando se dirigía al movimiento. ¿Cuántos estarán con los más de 59 millones de pobres que hoy sobreviven en nuestras sierras, selvas, colonias?
Una amiga mexicana me decía que existen aspirantes a presidentes que no hablan inglés. Yo, con el corazón sobre Xaltocan me pregunto, si alguna vez ha sido preocupación que los candidatos hablen el Maya, el Náhuatl o cualquiera de nuestras lenguas originarias. Pues, es de México del país que serán presidentes o presidentas.
Yo soy 132, es joven y aguardo a que se pronuncien sobre, cuan cerca o lejos sueñan estar del Norte que deprecia, hace muros, compra drogas y vende armas o del Sur que mira a México como un hermano valiente que no se raja que resiste, que sabe ser revolucionario.
domingo, 15 de abril de 2012
Discurso
pronunciado por: Carlos Alberto Suárez Arcos. En la mesa internacional que se
realizara en el homenaje al maestro José Muños Cota. Club de Periodismo. México
DF. 13 de marzo de 2012.
Carlos
Alberto: es Capeón Latinoamericano de Oratoria Xaltocan 2010.
Presidente
del Club de Oratoria José Martí de La Universidad de Las Tunas, Cuba.
Profesor
de Filosofía e investigador de la vida de José Martí.
"Los oradores deben ser
como los faros: visibles a muy larga distancia".
José Martí.
Distinguidos
miembros de la mesa principal. Oradoras y oradores de América Latina que hoy
nos acompañan, en representación de las altas voces que han guiado y guiarán
los destinos de nuestros pueblos.
Muñoscotistas para quienes, año por año el aniversario luctuoso del
maestro Muños Cota se convierte en culto
liberal y monumento a la utopía por medio de la palabra.
En
tan especiales circunstancias, diserto
sobre la oratoria del más universal de los cubanos. Mi patria, se enorgullece
de tener entre sus hijos, uno de los más importantes oradores del siglo
XIX. Sus artículos periodísticos, su poesía, su epistolario, sus dramas, sus
cenitales ensayos; parecerían estar hechos como para vivir en las plazas en
tonos siempre diferentes, entre vítores ensordecedores y palmas de manos
negras, mestizas, indígenas y blancas agitadas al aire. Su vida misma; ¿qué
es? ¡Sino, una de las más bellas y emotivas piezas de oratoria, escrita
en la humanísima y universal lengua del
amor!
No
podría hoy que se rinde homenaje a un
paladín de la palabra, entre tribunos y refiriéndome a una de sus más altas
cumbres, ¡José Martí! Hablarles sobre él y su verbo, de otra forma
que no sea, intentando aproximarme al
estilo tribunicio.
Le
amanece temprano en los labios y en el alma a Martí la aptitud para las tribunas, la necesidad de hacer hasta
lo humanamente imposible, por su más grande amor: ¡La patria! Lo lleva pronto
de la mano ante los tribunales de los hombres que le niegan la libertad. ¡Hasta
las mazmorras! ¡Hasta las canteras! ¡Hasta el hierro y el dolor del
presidio político¡ ¡Hasta el frio y el desarraigo del exilio!
De
allí, se regresa en 1878 aquella voz desconocida y estrena en una Cuba sin
independencia, su estilo diferente y nervioso. Estilo, que en enero del 1879,
estremeció el Liceo de Guanabacoa, y convierte el luto por un poeta que ha
muerto; ¡En un canto por la patria que no quiere morir! Estilo con el cual, la
copa con la que se niega a brindar por la indignidad de la política cubana de
entonces, es quebrada por el orador, con original ademan.
Quien
así es capaz de hacer con ademanes y palabras, llaves que abran las puertas del
alma, porta la luz, son llamados locos peligrosos y por ello, una vez más lo
destierran. Sus enemigos, pensaron siempre que el destierro sería un proyectil
hecho de distancias capaz de aniquilarlo, pero nunca fue así.
México,
Guatemala, Venezuela; no fueron distancias mortales sino reencuentro y relación
con las identidades siempre próximas y aún no suficientemente conocidas de Nuestra América. Cada una de estas partes
que conforman ese todo que Martí llama: Madre América, le nutren y lo llevan a
comprender lo nuestro más allá de la parca compresión del aldeano vanidoso, lo
llevan a comprender lo nuestro, como indisoluble unidad.
Las
calles próximas a este palacio señoras y señores, sintieron la pisada del
antillano centauro de la palabra, no podían advertir los transeúntes de
entonces de solo verle, las extraordinarias dimensiones del orador. Estas, se
debelarían en la misma medida que su lucha le impone cada vez mayores
exigencias, mayores retos.
Su
oratoria: en más de un exordio; está
encabezada por una palabra dulce e integradora: Cubanos. Según relatan, dicha con voz que susurra, acento cómplice y en tonos tersos color
bandera.
Ascendía
su discurso como quien remonta la empinada cuesta de la Pirámide del Sol, con
mesura; a ratos deprisa a ratos despacio, con periodos intensos de palabras abruptas,
con momentos de sosiego desde donde a la altura de sus oraciones; sin perder el contacto con la base, mira al
cielo y llega victorioso a la cima,
entre estampidos de atronadores aplausos.
Un
concierto es lo más parecido a su soflama, inflexiones que suben y bajan
acompasadas de tal forma que logran proponer el diálogo a las almas presentes
en el foro y terminar haciéndolas parte inseparable de su convite.
Esa relación
entre su pasión por Cuba y el dolor que por ella sufre, entre el amor por el hombre y la necesidad de hacer la guerra,
entre la conquista del poder y su forma
de realización en una república con todos
y para el bien de todos. Esas eternas y objetivas antinomias; le otorgan
una singularísima fuerza al torrente de su palabra, una inédita relacionalidad,
que imposibilita arrinconarla en algunos de los estilos conocidos.
Su
oratoria bebió en los manantiales clásicos de Grecia y Roma, conoce de Sagasta,
Castelar y Martó, tiene matices franceses, pero asciende hasta las pirámides
mayas, se adentra en nuestras selvas, se sumerge en el Orinoco. Como la llama,
acompaña y le es útil al runa andino. Injerta el mundo en su palabra, pero el tronco
de esta, el tronco, es innegablemente de nuestras repúblicas. Su electivismo filosófico hace caminos en la selva de su
elocuencia.
Los
Estados Unidos con su lenguaje mercantil y su gélido aliento de modernidad que
deshumaniza; no pueden con el sol que nuestro mundo le tatuó en la frente
y en el gris de sus inviernos hostiles, fueron luz sus
discursos. Allí, en los clubes
revolucionarios de New York, Tampa, Cayo Hueso en las fábricas de tabaco, junto al exiliado dueño de negocio y al
trabajador, al negro y al blanco, a la mujer
y al hombre, al guerrero y al intelectual, al joven y al viejo; puso en su
prédica patriótica razón y corazón como hasta entonces nadie, en nuestras gestas,
había logrado hacerlo.
Su talento
y su tiempo, preñado de contradicciones y aspiraciones libertarias hicieron
posibles que vieran la luz discursos inolvidables. Discurso en los cuales como
decía Gabriela Mistral, abundaba el color. Con todos y para el bien de todos,
Los pinos nuevos, La oración de Tampa y Cayo Hueso, son obras de arte cargadas de
un cromatismo profundamente simbólico. Cualquiera de ellos es puerta que
conduce a la inmortalidad de un orador.
Pero
el Apóstol de Cuba, le exige mucho más a la oratoria, para él: no es suficiente
equilibrar lo estético y lo ético en el discurso. No basta, trasgredir los
cánones de los estilos y los conjuga y relaciona. No es bastante, armonizar lo emotivo y lo
racional de manera que ninguno de estos dos importantes componentes se
sacrifique, no le sosiega el poder hacer un discurso político desde una crítica
de arte y destrozar así el mito de los tipos de oratoria. Ninguna aportación de
las tantas que realiza a esta compleja actividad comunicativa por medio de la
cual hace política; le es suficiente, le
era además preciso; consumirse iluminando.
¡Sus
últimas arengas anteceden su muerte! El
campo de batalla atesora el eco de su voz: ¡Por
Cuba, me dejo clavar en la cruz…! decía. ¡Su última tribuna: la grupa de un caballo blanco! ¡Sus
ademanes: disparos de revólver! ¡Su voz: la muerte se la roba! ¡Sus palabras: solo
un Ángel de la Guarda las escucha! Pero sus ideas, su
ejemplo, su luz de faro. ¡Para siempre,
desde los confines del tiempo nos ilumina! ¡Para impedir a tiempo que se
destroce, contra el arrecife neoliberal, el frágil barco en que juntos viajan; por este mundo
cruento e irrazonable los pueblos de América!
¡Señoras
y Señores!
sábado, 14 de abril de 2012
¡Cesares
del siglo XXI!
¡Civilizados
arrojadores de bombas nucleares!
¡Eminentísimos
torturadores!
¡Innombrables
amos de este mundo!
Todo
poderoso que puedes usar nuestras prendas pero no nuestra piel.
Sírvanse
ilustrarnos: Muéstrennos como llegar al cielo y olvidar la tierra tal y como ustedes pueden hacerlo.
Instruyan
a los pueblos de América que se aferran
a no vender su dignidad.; en el arte de salvar los grandes bancos y secuestrar
el futuro de sus jóvenes; esos que están
en las calles indignados porque no creen
en sus discursos.
Ayúdennos
a comprender que debemos regalarles nuestras selvas, nuestro oro, nuestra
plata, nuestro petróleo, nuestros ríos, nuestras vidas. ¡Nuestra alma! Para
luego correr en sus fronteras perseguidos por ser emigrantes ilegales.
Dispongan
desde el trono de sus monopolios: Qué porción de nuestras tierras tendrán el
honor de ser suyas y cuáles de nuestros
hermanos no podrán sentarse a nuestra mesa. Quiénes por necios, serán excluidos
del beneplácito de sus limosnas.
¡Oh!
Insuperables: taladores de culturas, tráiganse ese verbo estilizado a lo que pudo
ser cumbre y gracias a ustedes es: grieta. Y no respiren al prometernos ayuda.
¡Prometemos!:
no preguntar por qué hay bases militares donde se necesitan médicos y maestros,
ni por qué somos nosotros traficantes de drogas, si el mayor mercado, está al
norte; ni cómo piensas salvar nuestro mundo. Aunque sea difícil, muy difícil, trataremos
de creer en sus promesas y olvidar que pueden detener misiles en pleno vuelo
pero no pueden impedir que un niño sea baleado en su calle por ser negro.
¡Éxitos
en su empeño heraldo del imperio!
Esta,
la Cumbre de las Américas sigue siendo suya, así como estas ignorantes reflexiones
de este, salvaje y libre ser de Nuestra América.
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